He tenido un sueño... uno bastante extraño, como si fuese de otra persona, más allá del tiempo y del espacio. Sabía que no debía beberme aquellas dos ultimas copas anoche.
Hace un calor bochornoso en la habitación, creo que hay problemas con los sistemas de soporte vital y han desconectado lo que no es imprescindible. Maldita sea, esta estación se cae a pedazos, y hace semanas que nadie trae suministros decentes. Pensaba que Hek sería un buen sitio para permanecer una temporada, siendo el sistema limítrofe del espacio Minmatar con la frontera Gallente, pero los piratas que rondan los sistemas entre ambos imperios dificultan enormemente el vivir aqui.
Ha cambiado mucho mi estilo de vida desde que murió mi padre. La enfermedad no solo devoró su cuerpo y su mente, también hizo crecer las intrigas familiares hasta puntos insospechados. Las traiciones se han ido sucediendo durante los ultimos 6 meses en el seno de los Ithladin, y poco o nada queda ya del vasto imperio comercial del que gozabamos antaño. Casi toda la fortuna familiar se derrochó en la mala gestion de mi hermana y los vicios de mis primos y hermanos, y ahora solo somos la sombra de lo que fuimos antaño.
Mi agente del espacio Amarr me mando un mensaje hace unos dias diciendo que dejaba el negocio, no tenía interés en seguir trabajando para mi. No le culpo, no he ingresado ni un solo ISK en los últimos 2 meses en mi cuenta.
El calor está empezando a ser insoportable. Creo que lo mejor es que coja mis cosas y me largue de aqui de una vez por todas, pensaba que la zona Minmatar sería un lugar más acogedor, pero es una de las zonas mas inhospitas de todo el Universo. Creo que aun tengo algunos compañeros de FEISA en el espacio del Estado Caldari, quizás podría pasarme a ver como les va.
Va siendo hora de volver al espacio, no puedo encerrarme eternamente.
De camino al hangar veo las luces que iluminan el pasillo hasta la bahía de atraque. Una tenue luz guía mis pasos y me invitan a abrir las alas una vez más, a hacer arder las cenizas del miedo. El nombre de Ithladin no caerá en el olvido.
Y una vez más, me siento a los mandos de mi Interdictor Pesado clase Phobos. Todas las luces se encienden cuando el sistema de seguridad de la nave me reconoce, como si en su largo descanso hubiese estado esperando ese momento pacientemente. El ordenador de a bordo inció la secuencia de encendido de los sistemas mientras la agradable voz de la Inteligencia Vitual de la nave susurra en la cabina: "El Fénix ha vuelto"
25 de mayo de 2009
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1 comentarios:
Hey, me gusta este blog! Te voy a enlazar al mio si no te importa. Este cuentito me encantó como me encanta la ciencia ficcion en egeneral. Creo que tienes en mi un seguidor incondicional jejeje.
Saludos
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